La embriaguez que concede el Espíritu [La Comunidad en los Hechos, 4 de 20]

El discurso del apóstol Pedro en Hechos 2,14-40 es como el acta de nacimiento de la Iglesia.

El primer tema que surge es el de la embriaguez porque algunos de entre la multitud que acude al cenáculo se burla diciendo que los apóstoles, que alababan con júbilo a Dios, estaban en realidad ebrios.

Esto nos invita a reconocer la alegría sobrebundante que trae el Espíritu, a partir de la experiencia de sabernos infinitamente amados. Ciertamente nada hace tan atractiva nuestra fe para los de fuera.

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Tomar la fe cristiana en serio

Primera parte: ¿En qué se conoce que una persona toma su fe cristiana en serio?

En cuatro cosas:

1. La calidad y cantidad de tiempo que da a vivir y celebrar su fe y su oración.
2. Involucra a Dios en sus decisiones; lo nombra con frecuencia.
3. Sabe que en el tiempo en que vivimos habrá combates espiritual, y lo asume.
4. Forma parte de alguna comunidad donde puede servir.

Segunda parte: ¿Y cómo llega una persona a tomar su fe en serio?

Es un camino con varios pasos:

1. Descubre que el bien y el mal existen, y no se engaña ni llama una cosa por otra.
2. Sabe que no puede controlarlo todo pero que en cambio sí tiene un timón y puede orientar su vida hacia más o hacia menos.
3. En algún momento se pregunta cuál es el sentido o propósito de su vida, sobre todo frente al hecho innegable de la muerte.
4. Desea orientar su vida en torno a algo que valga la pena, que marque una diferencia en sentido positivo.
5. En algún momento llega un desgarramiento: conciencia de un desnivel entre el ideal y la realidad; algo que no se repara simplemente esforzándose más, o distrayéndose más, o divirtiéndose más. En este punto puede pasar una de tres cosas:
5.1 Algunos se van por la desesperación, sea como autodestrucción o como cinismo ante la vida.
5.2 Otros siguen el camino de Sísifo y de los estoicos: no voy a arruinar la vida y simplemente seguiré haciendo lo que debo hacer.
5.3 Pero algunos, quizá en minoría, sienten que “han tocado fondo” pero también sienten que les ha tocado “el Dedo de Dios,” el Espíritu Santo: a esta realidad la llamamos UNCIÓN, y es transformante, y es el comienzo de una vida cristiana en serio.

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LA GRACIA del Viernes 20 de Enero de 2017

La vida cristiana no es una guerra de poderes, es un crecimiento en dones, talentos y carismas distintos en cada persona, que surgen para dar testimonio del Único Dios.

[REPRODUCCIÓN PERMITIDA – Ayúdanos a divulgar este archivo de audio en las redes sociales, blogs, emisoras de radio, y otros medios.]

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