Diagnósticos dos veces asesinos

“Hay diagnósticos prenatales peligrosos. A veces, porque la misma técnica usada provoca daños o incluso la muerte del embrión, como ocurre, por ejemplo, en la amniocéntesis y en otras técnicas invasivas. Otras veces, porque los instrumentos usados son malos o porque el especialista carece de la habilidad y la experiencia necesarias para no dañar al hijo o a la madre…”

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La teología de las periferias y la defensa de la dignidad de la vida humana

I. POR QUÉ IMPORTAN LAS PERIFERIAS DESDE EL PUNTO DE VISTA BÍBLICO

* El pecado supone siempre rebeldía contra Dios. El pecado quiere excluir el parecer y querer de Dios de la vida. El trono que el pecado le quita a Dios se lo otorga inmediatamente al propio YO. Eso explica el sobre-centramiento que trae el pecado: lo que interesa es mi parecer, mi gusto, mi conveniencia, mi ganancia, mi placer. Por ello los discípulos de Jesús, a pesar de tenerle tan cerca, estaban como “impermeabilizados” a algunos aspectos de su enseñanza: porque dentro de ellos se revolvía un YO que quiere estar en el centro.

La Cruz trae remedio a tales tragedias porque (1) revela la gravedad del pecado; (2) muestra genuina solidaridad hacia las necesidades que todos tenemos alguna vez; y sobre todo (3) revela la sublime misericordia de Dios Padre.

Mas es el Espíritu Santo el que completa la obra: es Él quien imprime en nosotros la certeza y a la vez la alegría, y a la vez la obediencia al Reinado de Dios. Con ese mismo vigor, el Espíritu nos empuja lejos de nuestro centro de comodidades y conveniencias, para anunciar la Buena Nueva a nuestros hermanos, como lo hizo Cristo.

Por eso el cristiano sabe que su misión no es la disputa del poder sino el gozo y fruto sobrenatural del servicio a imagen de Jesús.

II. QUÉ PRETENDEN EL MARXISMO Y EL NEO-MARXISMO

La Revolución Francesa dejó una enseñanza clara para todos los que quisieron aprovecharse de ella: si logras convencer a un porcentaje considerable de la población de que: (1) Se les han burlado sus derechos, y por ello son “víctimas;” (2) Nadie hará nada por ellos si ellos no lo hacen; (3) Ellos pueden conmocionar los cimientos de la sociedad en que viven si se dejan dirigir por un cierto líder X. Ese esquema produce poder. Marx, por eso, llamó a los proletarios del mundo a unirse. Podría ser cualquier otro colectivo humano, como se ve en el neomarxismo: las mujeres, los arcoiris, los cubanos cortadores de caña.

Puede decirse que el sistema marxista, con todas sus derivaciones, es una máquina a la que, si le echa la medida conveniente de odio, genera poder. Pero el odio hay que sembrarlo en los excluidos, en las periferias, como en un Evangelio al revés, que acude al mismo tipo de personas pero no para servirles sino para usarlos como medio de conseguir poder.

III. LECCIONES QUE DEBE APRENDER EL MOVIMIENTO PRO-VIDA

El marxismo y sus derivados buscan nuevas poblaciones que hayan sido menospreciadas o atacadas para aplicarles el mismo procedimiento: inocular odio, crear fuerza, y eternizarse en el poder. No podemos entonces desatender a nadie que esté sufriendo injusticia, sea no-nacido o ya nacido.

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De practicar abortos a dirigir la mayor clínica provida en Virginia

“Era un reconocido médico abortista en Virginia (Estados Unidos). No tenía escrúpulos a la hora de acabar con la vida de los recién nacidos. Sin embargo, la vida de John Bruchalski dio un giro de 180º grados durante un viaje a Guadalupe (México) cuando experimentó una conversión religiosa…”

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Sobre los derechos de las personas con incapacidad

Brillante reflexión de Fernando Pascual, L.C.

El 3 de mayo de 2008, después de haber sido firmada por más de 100 países y ratificada por 20 gobiernos o parlamentos, entró en vigor la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. La Convención había sido aprobada por la Asamblea general de las Naciones Unidas en diciembre de 2006.

Estamos ante un esfuerzo notable para ayudar a millones de personas discapacitadas. Pero surge una pregunta inquietante: ¿qué sentido tiene aprobar esta Convención sin garantizar, al mismo tiempo, la integridad física y la misma existencia de los embriones y fetos humanos con alguna discapacidad?

La vida de cualquier ser humano antes de su nacimiento merece un cuidado especial. Si esa vida ha iniciado con heridas o daños, genéticos o de otro tipo, necesita mayores atenciones durante el embarazo e inmediatamente después del parto.

Resulta un contrasentido promover los derechos de los discapacitados ya nacidos mientras se guarda un silencio cómplice ante la masacre continua y discriminatoria de miles de hijos antes de nacer, abortados simplemente porque tenían alguna discapacidad.

El espíritu que ha llevado a aprobar la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad podría cambiar la situación, si nos llevase a promover un esfuerzo conjunto para evitar las discriminaciones prenatales.

Si leemos el artículo 1 de la Convención se hace evidente cuál sea el objetivo que se busca con ella:

“El propósito de la presente Convención es promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales por [para] todas las personas con discapacidad, y promover el respeto de su dignidad inherente”.

En el mismo artículo 1 se explica qué se entiende por “persona con discapacidad”:

“Las personas con discapacidad incluyen a aquellas que tengan deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales a largo plazo que, al interactuar con diversas barreras, puedan impedir su participación plena y efectiva en la sociedad, en igualdad de condiciones con las demás”.

En el artículo 2, dedicado a las “Definiciones”, se explica el sentido de la expresión “discriminación por motivos de discapacidad”:

“Por ‘discriminación por motivos de discapacidad’ se entenderá cualquier distinción, exclusión o restricción por motivos de discapacidad que tenga el propósito o el efecto de obstaculizar o dejar sin efecto el reconocimiento, goce o ejercicio, en igualdad de condiciones, de todos los derechos humanos y libertades fundamentales en los ámbitos político, económico, social, cultural, civil o de otro tipo”.

Dejamos de lado otros aspectos de la Convención que necesitarían un análisis más detallado. Sólo resulta oportuno notar aquí un punto preocupante: la inclusión en el artículo 25 del confuso concepto de “salud sexual y reproductiva” que para no pocos países es sinónimo, entre otras cosas, del así llamado (abusivamente) “derecho al aborto”.

Dejando de lado lo anterior, sea bienvenido el esfuerzo mundial por ayudar a los cientos de millones de discapacitados en el ejercicio de sus derechos fundamentales. Sea bienvenido el trabajo de los gobiernos y de la sociedad para que nadie sufra daños en su integridad física ni sea marginado en los diversos ámbitos en los que pueda desarrollar sanamente sus proyectos existenciales.

Sea bienvenido, sobre todo, en el espíritu de la Convención, y por encima del silencio que en el texto actual reina sobre el tema, el esfuerzo de todos por erradicar cualquier aborto sobre seres humanos con discapacidades. Ellos, como cualquier otro hijo, tienen derecho a nacer, sin discriminaciones. Tienen, especialmente, necesidad de amor, que es lo más hermoso que los adultos podemos ofrecer a cada uno de los miembros de la familia humana.