Curso: Invitacion a la Cristologia (7 de 20)

Invitación a la Cristología: Curso dado por Fray Nelson Medina a los frailes estudiantes de teología del Studium Generale de los Dominicos de Colombia en el segundo semestre de 2009. Sesión 7 de 20: La cuestión sinóptica.

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Temas de la Sesión 7: Proceso de elaboración de los Evangelios escritos.

Primera fase: Partimos de “paquetes de información” que son recuerdos personales, experiencias vividas, fragmentos de discursos y parábolas. El primer Evangelio es la memoria de los discípulos.

La Cruz desborda la comprensión de los discípulos. La noticia de la Resurrección los encuentra indispuestos y tiene que imponerse a ellos–en contra de los que dicen que la resurrección fue una invención de los discípulos. No sólo estaban propensos a no creer sino que las horribles persecuciones que debían desanimarlos. Si ellos hubieran inventado la resurrección, ¿cómo prosperaron y quedaron como canónicos textos que presentan a los discípulos como lentos e incrédulos? ¿Cuál sería el rol de esos textos? Se puede afirmar que todo fue una “conspiración” pero semejante suposición de farsa implica afirmar que hicieron trampa para ganarse persecución, desprestigio y muerte.

Al examinar una hipótesis exegética suele seguirse ese criterio: aquello que no beneficia los intereses de los protagonistas de un relato difícilmente puede ser inauténtico. De igual modo, aquello que podría disminuir la credibilidad pero que fue admitido como canónico puede considerarse genuino, pues la comunidad no iba a permitir una predicación que destruyera la fe que profesaban y que tenía bases conocidas de todos.

Segunda fase: conjuntos de relatos en boca de maestros, “evangelistas,” predicadores ambulantes. De aquí, las colecciones de dichos y narraciones, agrupados por palabras claves, secuencias cronológicas, u otras ayudas mnemotécnicas. Se inicia la historia de la redacción.

Tercera fase: los relatos que se van encadenando en secuencias más amplias que son puestas por escritos y sirven de material a autores específicos, miembros de comunidades creyentes que por supuesto no permitirían que se negara lo que consideraron recibido de Cristo. La noción de verdad aquí no es la de una filmadora sino la del tipo de testimonio que se da, en este caso, sobre Cristo. Hay sin embargo un valor agregado en los detalles no esenciales y no coincidentes, en la línea de lo alegórico.

Jesús de Nazareth tiene continuidad con los profetas del Antiguo Testamento pero tiene discontinuidad: habla de una alianza en presente y no se excusa de su propia misión, ni habla de defecto o pecado suyo.

Lo redaccional aparece en las expresiones que sirven de puente o gozne, como el “por aquellos días” de Lucas. Mateo, en cambio, agrupa palabras de Cristo en “discursos,” sin que nadie lo interrumpa.

Criterios de canonicidad que debieron cumplir los Evangelios:

  1. Sobriedad: nada de descripciones aparatosas.
  2. Cercanía a lo ordinario: lo típico de las parábolas. Poco o nada de fantasía.
  3. Nada de desprecio a la materia: lo que desprecia el cuerpo, la mujer o el sexo es descartado.
  4. Centrado en lo esencial: no acaricia la curiosidad ni la sensiblería.
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Curso: Invitacion a la Cristologia (6 de 20)

Invitación a la Cristología: Curso dado por Fray Nelson Medina a los frailes estudiantes de teología del Studium Generale de los Dominicos de Colombia en el segundo semestre de 2009. Sesión 6 de 20: Requerimientos hermenéuticos para una cristología bíblica. *** Contraste entre los Sinópticos y San Juan.

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Temas de la Sesión 6: Punto de partida: los evangelios no son objetivos (como una grabadora) ni son subjetivos (como una fantasía). Son testimonios intersubjetivos de realidades vividas. Los testimonios intentan reproducir, en el oyente, la experiencia del hablante para generar comunión. Al igual que el teatro, la liturgia quiere transmitir y reproducir una misma experiencia creando una misma comunión. El género literario “evangelio” no puede entonces desconectarse de la celebración y la liturgia.

Sin embargo, la diferencia entre el teatro y el dúo “predicación-liturgia” es que la comunió que se quiere en el segundo caso es permanente, y reicbe el nombre de ekklesía, la convocación, la asamblea de los que viven de y en Jesucristo. El Evangelio hace nacer a la Iglesia y la Iglesia es el “diccionario” del Evangelio, porque el Evangelio se hace comprensible sólo en la Iglesia, en cuanto comunión. Al perder a la Iglesia como marco interpretativo uno se ve obligado a buscar otros marcos; es el proceso que realizó la crítica.

¿Cómo se ha hecho la cristología bíblica en el caso de los Evangelios? A través de las Formas (Dibelius) se obtiene el contexto inmediato de comprensión de las preguntas que uno hace a un texto. No es lo mismo la verdad en un refrán que la verdad en un tratado. Ejemplo importante: la diferencia entre parábola y alegoría. Presentación de la parábola como “Forma”: no se trata de “crear una historia” (fábula) sino “hacer hablar a la historia” (la vida misma). Presentación de la diatriba como “Forma”: se trata de un despertar, por el recurso de quitar toda justificación y toda excusa, retirar todo soporte para que aparezca la verdad en el oyente. Es más un ejercicio intelectual que emocional. Se siente como ofensiva sólo en aquellas sociedades que idolatran el ego.

La diferencia crucial entre los Evangelios Sinópticos y Juan: En San Juan, los conceptos se elaboran junto con el discurso, y el proceso de elaboración es espiral; en los sinópticos, la semántica de los conceptos es mucho más estable y el discurso es más lineal. Sinóticos y San Juan tienen como centro de gravedad y criterio interpretativo la Pasión de Cristo. Juan es espiral; los Sinópticos son “flechas,” cada uno con su énfasis:

  • Marcos – obrar de Cristo – Presencia del Actuar de Dios
  • Mateo – enseñar de Cristo – Nuevo Moisés, lugar de la Alianza definitiva
  • Lucas – “corazón” de Cristo – la Humanidad de Dios
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Curso: Invitacion a la Cristologia (5 de 20)

Invitación a la Cristología: Curso dado por Fray Nelson Medina a los frailes estudiantes de teología del Studium Generale de los Dominicos de Colombia en el segundo semestre de 2009. Sesión 5 de 20: Conclusión sobre el uso de la Crítica. Introducción a la cristología bíblica.

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Temas de la Sesión 5: Sobre el buen uso de la crítica.

La carencia de crítica lleva a: espiritualismo (reemplazo del texto por sentimiento o devoción, revelaciones privadas, etc.); fideísmo (renuncia a pensar, idea implícita incompatibilidad entre pensar y creer); fundamentalismo (ignorancia voluntaria del recorrido que el texto hace en la historia).

La razón no puede probar lo que dice la fe pero sí puede refutar lo que se opone a la fe. Contraste entre la pregunta de María (Lucas 1,34): “¿Cómo será esto?” y la pregunta de Zacarías (Lucas 1,18): “¿En qué lo conoceré?” María es imagen de la crítica “sana,” la que implica la evangelización de la inteligencia, y Zacarías representa aquí la crítica destructiva, que pone en primer lugar el yo, la subjetividad.

Propósito sano de la crítica: Establecer el texto y establecer el significado. Lo primero implica llegar al texto crítico; lo segundo, con la ayuda de ciencias auxiliares, busca el sentido propio de la “letra.” Forma (literaria): manera de transmitir información, ligadas a determinadas a culturas y tiempos. Conlleva una intencionalidad típica y una perspectiva sobre la verdad.

Sobre la cristología bíblica: se trata de la pregunta “¿Quién es Jesús para…?”

Puntos previos: autor, historia de las formas, historia de la redacción, búsqueda de autenticidad. Otro riesgo, más serio, es creer que lo demostrablemente histórico (“ipsisissima verba”), es por ello mismo, más inspirado o es criterio último para todo lo demás: la credibilidad queda amarrada al esfuerzo y la especulación humanas. Hay quienes miran la autoría como sinónimo de canonicidad, cayendo así en la herejía del “canon dentro del canon.”

Además, las presunciones racionales sobre vocabulario o estilo pueden caer en un dogmatismo que desconoce que las personas humanas efectivamente cambiamos, aprendemos, olvidamos, respondemos de modo diverso a circunstancias diversas.

La disolución del autor, considerándolo como sujeto a la comunidad, trae dos peligros: (1) se pierde la apostolicidad; (2) se empieza a mirar los textos como resultados de consensos (democráticos).

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