Amor, servicio, autoridad y sanación

La entrega de Cristo, primero en el misterio eucarístico del Jueves Santo, y luego en el altar de la Cruz, es la cumbre de la ofrenda de su amor que nos sana, salva y libera. Así nos enseña que la humanidad querida por Dios no es un mundo de iguales, recortados para quedar del mismo tamaño, sino una sociedad en la que el bien en el que cada uno sobresale (autoridad) es el bien con el que apoya y construye a los demás (servicio).

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Motores

Dos poderosas turbinas
Mueven al fiel cristiano:
Saberse en verdad amado
En la Cruz que de Sangre brilla
Y tener urgencia de amar
Según el nuevo mandato
Que dejó el Señor dicho y claro
Cuando se dio como Pan.