Malos perdedores en Argentina

“Apenas concluida la votación en el Senado, que les resultó desfavorable, los promotores del aborto legal se lanzaron a la operación de contrarrestar la derrota. En lugar de reflexionar sobre lo sucedido y sus propios errores o buscar entender lo expresado por los argentinos a través de sus representantes, se abocaron a tratar de disfrazar en el plano virtual la paliza que les dio la realidad. Pensar que muchos de ellos fueron hasta hace poco furibundos críticos de la estrategia del “relato”… El tema empezó en las redes, con mensajes del tipo “igual ganamos”, “tarde o temprano será ley”, “es inevitable”, etcétera, respaldados y amplificados por la mayoría de los medios. “Ganamos la batalla cultural” fue una de las frases favoritas, cuando eso es precisamente lo que perdieron. Sin duda hubo una batalla cultural. Pero no la ganaron…”

#NoEsLey

No fue Ley.

Bendito sea Dios, porque esta batalla tremenda, desgastante, desproporcionada, nos deja cansados pero fortalecidos.

Bendito sea Dios por tanta gente linda y buena, tanta gente pensante, tanta gente con mucho amor en el corazón y en las manos, que salió del anonimato para dar luz.

Bendito sea Dios que nos regaló la oportunidad de dar testimonio con la palabra y las actitudes.

Ahora viene lo más difícil, lo más desafiante y lo más hermoso.

Ahora debemos comprometernos, cada uno desde su lugar, en salvar las vidas en riesgo.

Las de los niños sin amor, la de los jóvenes sin razones para vivir, la de las mujeres madres sin dignidad, la de los niños por nacer, la de los adultos sin trabajo, de los ancianos sin amor. Las de quienes viven sin Dios.

Gracias, Jesús, por vivir en este tiempo!!!!

Gracias, gracias, gracias!

El camino es el AMOR!

P. Leandro Bonnin

Precioso texto de un ginecólogo pro-vida

Por mi especialidad no puedo pensar por separado en la mamá y en el bebe. Es un binomio: un embarazo exitoso es una mamá sana con un bebé sano. He visto y asistido bebés desde que medían menos de un centímetro incluso cuando aún no son visibles y solamente se observa el saco gestacional que ya es la promesa de una vida en formación.

¿Cuándo el bebe fué mas bebe? ¿A las 14 semanas? ¿A las 30 semanas? ¿A las 40? ¿Y cuándo la mamá es más mamá?

Cuando me dicen que aborto legal no es obligatorio porque no se obliga a nadie a abortar yo respondo aborto legal siempre obliga a un inocente a morir. No puedo callar. Sé que esta lucha probablemente se perderá porque el bebé representa mejores dividendos muerto que vivo, pero de cara a Dios lo importante es presentarnos con la conciencia tranquila aunque hayamos perdido la batalla. Que nuestra voz nunca se canse de defender al inocente.

Dr. Luis Pedro Rodríguez Morales.

Reflexión ante un llanto maldito

Hace días vengo reflexionando con dolor sobre aquellas imágenes–de las más asquerosas que yo haya visto en mi vida: mujeres irlandesas llorando de alegría porque por fin pueden matar a sus bebés. Es algo tan abyecto, tan repugnante, tan contrario a toda capacidad racional, que me he visto obligado a pensar muy a fondo cómo se llega a tales abismos de sórdida depravacion social.

Y dos cosas he visto: una, que quien no se entusiasma hasta el grito de gozo o el grito de batalla por la gloria de Cristo, tarde o temprano regalará su grito o por lo menos su complicidad al poder de las tinieblas. Y lo otro que he visto: la ausencia de Dios se paga en sangre humana. En efecto: no se aparta una nación impunemente de la predicación, la oración y los sacramentos.

San Macario lo dice mejor que yo en una memorable homilía:

Así como en otro tiempo Dios, irritado contra los judíos, entregó a Jerusalén a la afrenta de sus enemigos, y sus adversarios los sometieron, de modo que ya no quedaron en ella ni fiestas ni sacrificios, así también ahora, airado contra el alma que quebranta sus mandatos, la entrega en poder de los mismos enemigos que la han seducido hasta afearla.

Y, del mismo modo que una casa, si no habita en ella su dueño, se cubre de tinieblas, de ignominia y de afrenta, y se llena de suciedad y de inmundicia, así también el alma, privada de su Señor y de la presencia gozosa de sus ángeles, se llena de las tinieblas del pecado, de la fealdad de las pasiones y de toda clase de ignominia.

¡Ay del camino por el que nadie transita y en el que no se oye ninguna voz humana!, porque se convierte en asilo de animales. ¡Ay del alma por la que no transita el Señor ni ahuyenta de ella con su voz a las bestias espirituales de la maldad! ¡Ay de la casa en la que no habita su dueño! ¡Ay de la tierra privada de colono que la cultive! ¡Ay de la nave privada de piloto!, porque, embestida por las olas y tempestades del mar, acaba por naufragar. ¡Ay del alma que no lleva en sí al verdadero piloto, Cristo!, porque, puesta en un despiadado mar de tinieblas, sacudida por las olas de sus pasiones y embestida por los espíritus malignos como por una tempestad invernal terminará en el naufragio.

¡Ay del alma privada del cultivo diligente de Cristo que es quien le hace producir los buenos frutos del Espíritu!, porque, hallándose abandonada, llena de espinos y de abrojos, en vez de producir fruto, acaba en la hoguera. ¡Ay del alma en la que no habita Cristo, su Señor!, porque, al hallarse abandonada y llena de la fetidez de sus pasiones, se convierte en hospedaje de todos los vicios.

Del mismo modo que el colono, cuando se dispone cultivar la tierra, necesita los instrumentos y vestiduras apropiadas, así también Cristo, el rey celestial y verdadero agricultor, al venir a la humanidad desolada por pecado, habiéndose revestido de un cuerpo humano y llevando como instrumento la cruz, cultivó el alma abandonada, arrancó de ella los espinos y abrojos de los malos espíritus, quitó la cizaña del pecado y arrojó al fuego toda la hierba mala; y, habiéndola así trabajado incansablemente con el madero de la cruz, plantó en ella el huerto hermosísimo del Espíritu, huerto que produce para Dios, su Señor, un fruto suavísimo y gratísimo.