Todo lo que María quiere y puede hacer por ti

Cinco escenas bíblicas que muestran la manera como ella vivió el amor al prójimo:

1. En la Anunciación ella se entera del embarazo de su prima Isabel, una mujer ya mayor. María va donde hay necesidad, aunque no la llamen. Ella no necesita un mandato especial porque vive en el mandato permanente del amor a Dios y al prójimo.

2. En el Nacimiento, su amado hijo, recién nacido, ya es presentado y ofrecido como alegría y esperanza a los pastores. Ella no retiene nada como suyo propio.

3. En el Magnificat vemos que no está atrapada en su femineidad; su corazón está atento a los problemas y dolores de la sociedad de su tiempo.

4. Junto a la Cruz, permanece firme y de pie. ¿Por qué? Su firmeza habla de la resolución para dar a luz una humanidad nueva. Es también expresión de cómo el mal puede ser detenido. El precio sin embargo es alto y requiere extraordinaria fortaleza porque implica padecer y no transmitir a otros el daño recibido.

5. En Pentecostés ora con amor y fervor a favor de los mismos que abandonaron a su Hijo. Para ella prima la caridad y el bien de la Iglesia.

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Secreto de la Virgen para un corazón sano y santo

Según hermosa expresión de los Padres de la Iglesia María Santísima es como la Zarza ardiente que vio Moisés en el desierto.

Y así como Moisés se acercó a la Zarza con humildad admiración y respeto así también nosotros queremos acercarnos al Corazón Inmaculado de la Virgen.

Ese corazón es una flor preciosa que tiene su tallo en la historia del pueblo de Israel. Los rasgos de esa flor provienen de lo que vivió el pueblo de Dios en su largo peregrinar con dificultades y consuelos.

Son principalmente cuatro los pilares que encontramos en el corazón de la virgen y que hicieron posible que ella llevará una vida sana, santa e inmaculada.

1. Actitud de desconfianza, distancia y discernimiento frente a los poderes y modas de este mundo.

2. Fascinación, en cambio, y adoración por Dios y sus misterios.

3. Misericordia que nos preserva de encerrarnos en nuestros propios problemas y dolores.

4. Alegría, que florece de la gratitud, la alabanza y el servicio.

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