abril 10, 2016

Hacia la perfección en la obediencia

Se obedece con los labios, con el corazón y con la mente. -Se obedece no a un hombre, sino a Dios. Muchos apuros se remedian enseguida. Otros, no inmediatamente. Pero todos se arreglarán, si somos fieles: si obedecemos, si cumplimos lo que está dispuesto. El Señor quiere de ti un apostolado concreto, como el de la pesca de aquellos ciento cincuenta y tres peces grandes -y no otros-, cogidos a… Leer más »Hacia la perfección en la obediencia