mayo 2013

Heroísmo en el puerto

El 6 de diciembre de 1917, un tren nocturno con 300 pasajeros se acercaba a Halifax, Nueva Escocia, cuando un inesperado mensaje llegó por telégrafo: “Detengan el tren. Nave de munición incendiada en el puerto de toma Pier 6 y explotará. Supongo que éste será mi último mensaje. Adiós muchachos “. El tren se detuvo con seguridad antes de que el buque de carga francés en llamas Mont-Blanc explotara con… Leer más »Heroísmo en el puerto

Catolico Soy, 3 de 3

[Conferencia ofrecida a todos en el Coliseo del Colegio Santa Anita, en Lima. Mayo de 2013.] * El desafío principal que reciben los católicos de parte de los que no creen nada de la revelación bíblica, o la ponen al mismo nivel de cualquier otro libro o práctica religiosa de cualquier clase, se llama “laicismo.” La pretensión laicista es eliminar toda capacidad de influencia de la fe católica en el… Leer más »Catolico Soy, 3 de 3

Catolico Soy, 2 de 3

[Conferencia ofrecida a todos en el Coliseo del Colegio Santa Anita, en Lima. Mayo de 2013.] * Los desafíos que enfrentan hoy los católicos pueden clasificarse en dos grandes grupos. En un grupo podemos incluir todos los que admiten la Biblia como Palabra de Dios, pero no admiten la autoridad de la Iglesia para enseñar o interpretar la Biblia. En el otro grupo tendríamos a aquellos para los que la… Leer más »Catolico Soy, 2 de 3

Cuarta Lección sobre el martirio

Lección Cuarta

Causas de las persecuciones. Número de los mártires

Quedaría incompleto el cuadro de las persecuciones si no analizáramos sus causas: el prejuicio popular, el prejuicio de los políticos y la pasiones personales de los soberanos.

El prejuicio popular

Al principio, se confundía en el Imperio a los cristianos con los judíos, y compartían aquéllos la impopularidad de éstos. El pueblo romano acusaba a los judíos de «ateísmo», porque su culto no admitía imágenes; de exclusivismo, por su aversión a cualquier culto que no fuera el suyo; de odio al género humano, porque por sus costumbres se separaban del común de la gente. Distribuidos, en efecto, por todo el Imperio, formaban siempre en él un pueblo aparte, y las leyes romanas les concedían una amplia autonomía.

Mucho tiempo los paganos pensaron que el cristianismo era una variante del judaísmo. Pero a medida que iba difundiéndose el Evangelio en toda la sociedad romana, se hizo patente que judíos y cristianos eran bien distintos, aunque los segundos procedieran de los primeros. Y una vez diferenciados los cristianos como tales, también ellos, y aún más, fueron acusados de ateísmo y de odio al género humano.

El hecho queda ampliamente documentado en los apologistas cristianos y en los autores paganos (San Justino, 1 Apol. 6; 2 Apol. 3; Atenágoras, Legat. pro christ. 3; Eusebio, Hist. Eccl. IV, 15,18; Luciano, Alex. 25,38; Minucio Félix, Octavius 8-10; Tertuliano, Apolog. 35,37; Tácito, Annal. 15,44).

Los cristianos parecían, incluso, a los paganos más ateos que los judíos, pues éstos tenían sacrificios cruentos, y aquéllos no. Fuera de los romanos, pues, había tres clases de hombres: griegos o gentiles, judíos en segundo lugar, y cristianos, el tertium genus (Tertuliano, Ad nat. I, 8,20; Scorpiac. 10).

Toda clase de crímenes abominables se atribuyen a esta tercera casta, que parece ser inferior a la misma raza humana, hasta el punto de que Tertuliano cree necesario en su Apologéticus confirmar que los cristianos tienen la misma naturaleza que los otros hombres (Apol. 16).

Como puede comprobarse en los autores antes citados, los cristianos eran acusados de incestos, asesinatos, antropofagia ritual. Corrían sobre ellos historietas espeluznantes, afirmando que en las tinieblas encubrían misterios indecibles de crueldad y depravación.

Por otra parte, eran considerados como gente inepta, incapaz para los negocios públicos, postrados en una inercia morbosa (Tácito, Annal. XIII, 30; Hist. III,75; Suetonio, Domit. 15).

Durante el siglo II, no sólo el pueblo ignorante y crédulo, también no pocos autores latinos, como los citados, y hombres cultos, creen en esta caricatura de los cristianos, estimando que todos esos crímenes eran inherentes a la profesión cristiana. Y de esta opinión general se sirvió Nerón para atribuirles el incendio de Roma.

Los emperadores ilustrados del siglo II, Trajano, Adriano, Marco Aurelio, Antonino, estimaron también a los cristianos tan peligrosos para el orden público que con diversos rescriptos trataron de canalizar, de alguna manera, el odio popular contra los cristianos, encauzándolo por el procedimiento judicial.

Denuncias generalizadas contra los cristianos se producen en Bitinia; tumultos en Asia y Grecia; ultrajes, violaciones de sepulcros, en Cartago; en Lión, atroces calumnias sobre crímenes contra natura; en Roma y Alejandría, terrores supersticiosos hacen culpar a los cristianos de toda catástrofe; en Esmirna, como en Cartago, se levanta a veces en la multitud del circo el grito: «¡Abajo los ateos! ¡Los cristianos a los leones!»

Esta aversión popular supersticiosa, iniciada pronto, y en la que se apoyó Nerón para lanzar la primera persecución, fue creciendo en el siglo II. Los emperadores de ese siglo, antes aludidos, son cultos y honrados; no tienen a los cristianos por peligrosos ni criminales, pues prohiben a los magistrados buscarles y perseguirles de oficio. No creen, por lo que se ve, reales las acusaciones de que generalizadamente eran objeto. Por eso les otorgan una semiprotección jurídica, procurando defender el orden público. Pero, sin embargo, ordenan condenar a aquellos cristianos que, acusados ante los tribunales, no abjuren de su fe. Consideran, por tanto, la perseverancia en el cristianismo como un hecho punible, pues era clara desobediencia a la antigua ley, nunca abrogada, que prohibía la existencia de los cristianos.

Plinio, siguiendo las instrucciones de Trajano, castiga en los fieles de Bitinia «la testarudez y la inflexible obstinación» -pertinaciam certe e inflexibilem obstinationem (Epist. X,96)-. Marco Aurelio, de modo semejante, reprocha a los cristianos su «terquedad» y el «fasto trágico» con que van a la muerte (Pensamientos XI,3).

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Catolico Soy, 1 de 3

[Conferencia ofrecida a todos en el Coliseo del Colegio Santa Anita, en Lima. Mayo de 2013.] * La Renovación carismática ha sido particularmente elocuente en mostrar la importancia que la experiencia de saberse amado por Dios tiene en la transformación de una vida. No cabe duda que ese amor primero, impregnado de gozo que contagia, es una base firme para abrazar y practicar la fe pero no lo resuelve todo.… Leer más »Catolico Soy, 1 de 3

Boletines anteriores

Fray Nelson, ¿es posible consultar online, o sea, como página web, los boletines anteriores? Especialmente cuando estoy de viaje me parece una manera más cómoda de enterarme de los contenidos que usted publica cada día, y por eso lo pregunto. Gracias por su labor. — Martín H. * * * ¡Claro que es posible, por lo menos para los boletines desde Febrero de 2012! Si vas a mi blog encuentras… Leer más »Boletines anteriores

Como se forman los dominicos en Colombia?

“En la Orden Dominicana, como en toda congragación religiosa existen etapas de formación. Cada etapa tiene su propia característica y ayuda al candidato a discernir la opción de vida que ha escogido. Es un proceso dividido en etapas correlacionadas que facilitan la formación gradual en nuestro estilo de vida y en nuestro apostolado…” Click!

AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 6 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.] * “Gracia” es otra manera de decir “autodonación.”­ La Llena de Gracia es entonces la que mejor conoce al Espíritu Santo. * El don de SABIDURÍA nos hace comulgar gustosamente con la verdad y el actuar divino en lo concreto de nuestra vida. * Esa comunión se muestra perfectísima en el misterio… Leer más »AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 6 de 6

AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 5 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.] * ¿Qué hace el Espíritu en nosotros? Lo podemos conocer un poco a partir de los bienes propios de cada uno de sus dones, sobre todo si contemplamos estos dones en los santos, y muy especialmente en la vida de la Santa Virgen María. * El don de ENTENDIMIENTO abre la comprensión… Leer más »AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 5 de 6

AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 4 de 6

[Retiro ofrecido a un grupo de laicos de la Renovación Carismática en Lima, Perú, para el Pentecostés 2013.] * ¿De qué manera concreta muestra la Escritura el camino que Dios hace recorrer a su pueblo? Una pedagogía clara es la que lleva de lo externo a lo interno: “Este pueblo me honra con los labios pero su corazón está lejos de mí” (Isaías 29,13; véase Mateo 15,8-9). * La Ley… Leer más »AVE MARIA, Un retiro en el Espiritu, 4 de 6