La Biblia y nuestro mundo emocional

La Biblia y nuestras emociones

1. Dios no nos quiere insensibles.
2. Dios conoce nuestras dolencias y se compadece de ellas
3. Dios no nos quiere guardando resentimientos.
4. Ningún duelo debe ser eterno.
5. La paz no llega; hay que buscarla, construirla, cultivarla.
6. Nadie debe sufrir solo. Hay que aprender a sufrir delante de Dios.
7. Si reina el amor de Dios, los demás amores encuentran su lugar. Papel de la memoria.

La antología de las citas bíblicas completas se encuentra aquí.

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Volver a empezar, esta vez desde la abundancia del don divino

Cuando la mente diseña y actúa desde la escasez, ve en los demás seres humanos competidores y peligros, y por tanto, enemigos. Jesús trae una mentalidad contraria, que empieza por reconocer, agradecer y compartir los donde recibidos.

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Sanando la voluntad herida, 2 de 2

Sanación de la voluntad herida. Tema 2 de 2: La obra de la gracia.

* La teología de Santo Tomás distingue la obra de la gracia cuando es “operante,” o sea, obrando en nosotros pero como sin nosotros; y cuando es “cooperante” es decir, cuando, habiendo transformado ya la raíz de nuestra voluntad, y por consiguiente esta voluntad “coopera” con Dios, siendo siempre Dios la causa primera principal de todo bien en el hombre redimido.

* Los pasos típicos de la gracia operante se pueden ver en la parábola del hijo pródigo: (1) Sentir fastidio o pesar de la propia situación, y reconocer que uno nació para otra cosa. (2) Admitir la posibilidad general o abstracta de llegar a ser diferente. (3) Plantearse un cambio actual, inmediato, como posibilidad próxima. (4) Una decisión: “me levantaré;” decisión de salir de la comodidad y ventajas del pecado. (5) La confesión, sincera, dolida y humilde, que asume la propia realidad, no como un final sino como un nuevo punto de partida.

* La gracia cooperante crece con la formación en el amor. Textos sugeridos: (1) Qué es es la vida nueva: 1 Pedro. (2) Crecer en el amor agradecido y la alabanza: Salmos 145 a 150. (3) Crecer en la verdad del Evangelio, y no en un Cristo imaginado: Evangelio según san Marcos. (4) Buscar la propia vocación porque somos amados para ser llamados: 1 Timoteo. (5) Afianzar la raíz: el Sermón de la Montaña, Mateo, capítulos del 5 al 7. (6) Prepararme para la batalla: 1 Juan. (7) Abrirse a una esperanza de victoria final: Apocalipsis, capítulos del 19 al 21.

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